Dicen por ahí que el hábito de escribir un blog es una espinita que uno no se puede sacar nunca y tal vez sea cierto, después de haber tenido mi blog anterior hace unos años me dieron ganas de volver a escribir en varias ocasiones pero fue hasta hoy que me decidí[1] a empezar de nuevo.
Ahora queno tengo internet tengo demasiado tiempo libre, he decidido hacer todas aquellas cosas insignificantes que me hacen tan feliz como ¡volver a pintar![2], estoy muy entusiasmada también con la jardinería desenfrenada –ahora desenfrenada por tener casa propia- jejej, también el hecho de sentarme en las tardes afuera de mi casa a ver a mi hijo llenarse de tierra, ver a mi cachorrita Emma meterse en problemas en los jardines de los vecinos, ver cómo se esconde el sol detrás de mi casa mientras me tomo una cerveza -o dos, por qué no- jeje y una caminata nocturna.
Son cosas tan pequeñas las que me llenan, y aunque suene a cliché, el hecho de no tener internet por el momento me ha dado la oportunidad de valorarlas.
Es cierto que al principio era un infierno, me imagino a los adictos a alguna sustancia ilegal en la desesperación de no poder consumirla, y me comparo -de manera más leve claro-. En mi caso, mi celular me daba esas pequeñas dosis de internet que me mantenían conectada al mundo, como la manera de controlar un vicio y para no entrar en estado de shock por el súbito abstencionismo total; sin embargo, ya no podía hacer cosas como jugar videojuegos de la manera empedernida que lo hacía.
Ahora estoy mucho mejor, siento que tengo tiempo para todo. Como bien, duermo bien, dejé de sentir esos mareos y jaquecas que me daban por estar sentada tanto tiempo frente al monitor con nada más que refresco de cola y panecillos para calmar el hambre. Es muy cliché sí, y claro que en el fondo lo sabía, tanto vicio me estaba haciendo mucho daño, pero irónicamente no fue sino hasta que lo escuché de boca de mi terapeuta cuando me cayó el veinte. En ese momento dejé de ir a terapia, me di de alta y dejé de tomar el bendito prozac.
Quizá también la terapia forma parte de mi colección de actividades que tomo y dejo de un día para otro. Tengo ese pésimo hábito, las cosas me emocionan mucho y al día siguiente ya no me interesan… y quién sabe, quizá también el volver a escribir en blog sea pasajero, ¿qué más da? jajaj
Por lo pronto aquí va de nuevo.
___________________________
[1] Bueno, realmente no era la desidia y procrastinación que me caracterizan lo que me alejó de escribir por un rato, sino el vicio de los videojuegos que me ocupaba todo mi tiempo libre :/
[2] Aunque todavía estoy sujeta a disponer de la inversión mínima para comenzar a pintar desde cero, ya que con tantas cambiadas de casa en los últimos cinco años, ya no sé dónde quedaron mis óleos ni mis acrílicos :/
Ahora que
Son cosas tan pequeñas las que me llenan, y aunque suene a cliché, el hecho de no tener internet por el momento me ha dado la oportunidad de valorarlas.
Es cierto que al principio era un infierno, me imagino a los adictos a alguna sustancia ilegal en la desesperación de no poder consumirla, y me comparo -de manera más leve claro-. En mi caso, mi celular me daba esas pequeñas dosis de internet que me mantenían conectada al mundo, como la manera de controlar un vicio y para no entrar en estado de shock por el súbito abstencionismo total; sin embargo, ya no podía hacer cosas como jugar videojuegos de la manera empedernida que lo hacía.
Ahora estoy mucho mejor, siento que tengo tiempo para todo. Como bien, duermo bien, dejé de sentir esos mareos y jaquecas que me daban por estar sentada tanto tiempo frente al monitor con nada más que refresco de cola y panecillos para calmar el hambre. Es muy cliché sí, y claro que en el fondo lo sabía, tanto vicio me estaba haciendo mucho daño, pero irónicamente no fue sino hasta que lo escuché de boca de mi terapeuta cuando me cayó el veinte. En ese momento dejé de ir a terapia, me di de alta y dejé de tomar el bendito prozac.
Quizá también la terapia forma parte de mi colección de actividades que tomo y dejo de un día para otro. Tengo ese pésimo hábito, las cosas me emocionan mucho y al día siguiente ya no me interesan… y quién sabe, quizá también el volver a escribir en blog sea pasajero, ¿qué más da? jajaj
Por lo pronto aquí va de nuevo.
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[1] Bueno, realmente no era la desidia y procrastinación que me caracterizan lo que me alejó de escribir por un rato, sino el vicio de los videojuegos que me ocupaba todo mi tiempo libre :/
[2] Aunque todavía estoy sujeta a disponer de la inversión mínima para comenzar a pintar desde cero, ya que con tantas cambiadas de casa en los últimos cinco años, ya no sé dónde quedaron mis óleos ni mis acrílicos :/
Glen, gracias por compartir éstas líneas, ya tienesun seguidor :D
ResponderBorrarGracias Khrix!! Ü
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